Tarika Shadilía de Murcia (Valle Ricote)
                                                                                                                     
Ramadan.3 2007
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JUTBA EN RAMADÁN 2007

EN PRESENCIA DEL MÁS COMPASIVO, EL MISERICORDIOSO

Siempre, pero especialmente en los periodos dedicados a la reflexión, el ayuno, y la modificación de posturas, hemos de plantearnos si lo que hacemos se configura, más en la cortesía de lo islámico, la prudencia del sabio y el bien hacer de la convivencia entre lo diferente, que entre los cascos de lo apocalíptico.

Pero las patologías comportamentales unas veces, la necesidad de hacerse notar, de llamar la atención, o la ignorancia revestida de datos mediatizados, corrompidos o interesados en otras ocasiones, hace que, cuanto debiera de ser sencillo en el diálogo, o en el respeto hacia la diversidad, se convierta en piedra innecesaria de escándalo.

Así, lo que por principio debiera de haber sido simple tras una información adecuada, y en el compartir de respetables criterios que no deben de imponerse, puede convertirse, en las manos adecuadas, en objeto de agresión desafortunada e impropia entre personas a las que se supone educadas y cultas, máxime cuando las agresiones se revisten de religiosidad.


Por esta razón elevamos nuestra plegaria pidiendo que Él nos guarde y nos proteja de las exageraciones fanáticas, de los que no opinan porque “tan sólo saben”, de los que se atreven a juzgar sin tener conocimiento pleno de cuanto juzgan. De los que se atreven a condenar lo que no conocen, aún cuando supongan que sí conocen, de los maledicientes y calumniadores, de quienes suponen que su religión es la única verdadera o su entendimiento de la religión la única medida. De quienes con su comportamiento hacen innecesaria la existencia de un “mal encarnado”, de los aficionados a la beligerancia, al insulto, al desprecio, a la notoriedad. De quienes pretenden que podrían recoger trigo habiendo, previamente, sembrado cizaña.

Pero si de todo ello hemos de curtirnos en la tolerancia, la paciencia, la comprensión, y el dominio necesario sobre el ego, damos gracias a La Divinidad por cuantas pruebas hayamos de pasar, ¡todas serán bienvenidas!.
La prudencia de nuestro silencio, frecuentemente mal interpretado, será la muestra de que nuestra afirmación va en este sentido, que no de nuestra cobardía, ni de nuestra incapacidad o ignorancia. Para todos ellos también nos mantenemos abiertos al diálogo, en contraposición al radicalismo de quien no sabiendo, o sabiendo a medias, cree que posee cuantos datos necesarios le permiten emitir un juicio condenatorio. Por todos ellos también rogamos ante La Presencia.
Dice el Corán; ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer!, no os burléis unos de otros, puede que esos (de quienes os burláis) sean mejores…
Y no os difaméis unos a otros, ni os insultéis con motes ofensivos, mala es toda imputación de iniquidad después de haber alcanzado la fe”. Corán49:11
Cada año, durante la práctica del ayuno, dedicamos una parte importante de nuestro tiempo a la reflexión sobre las actitudes que debiéramos de modificar, a la revisión de anteriores propósitos, y al propósito para el nuevo periodo que comienza cuando el mes de Ramadán termina.

Este año dedicamos nuestra reflexión a un propósito, este es; el sentido y búsqueda de la felicidad.
Se nos dijo, siglo tras siglo, que el ser humano había nacido para sufrir, y por lo tanto el mundo habría de ser para él un valle de lágrimas. Esto no sólo no es cierto, sino que además es un crimen contra la humanidad. De ser así creído, cualquier mal, cualquier abuso, cualquier disparate, sería querido por Dios para hacer sufrir al ser humano. Es evidente que este pervertido planteamiento no es sino un intento, que ha sido exitoso, para dominar las conciencias, someter a las gentes, y mantenerlas bajo el yugo de la opresión, víctimas de la ignorancia y del temor irracional.

El Corán, en cambio, nos enseña justamente lo contrario, lo que es más razonable, aquello para lo cual nuestra naturaleza tiende de manera espontánea; ¡a ser felices!

Nos lo indica de diversas maneras:
“Comed y bebed con libertad, pero no derrochéis”. Corán 7:31
“¿Quién ha de prohibir la belleza que Dios ha creado para sus criaturas, y las cosas buenas de que os ha proveído?. Corán 7:32
“No Hemos hecho descender esta escritura sobre ti para hacerte infeliz, sino como exhortación…”. Corán 20:1 (No para hacerte infeliz)
“Ha puesto a vuestro servicio, como un regalo procedente de Él, todo cuanto hay en los cielos y en la tierra…”. Corán 45:13
“Dios es quien ha hecho de la tierra un descanso para vosotros…”. Corán 40:64
“Y recordad que lo que ahora se os da es sólo para el disfrute pasajero de esta vida”. Corán 42:36
La pregunta subsiguiente, a lo afirmado, sería esta; ¿Y cómo alcanzar esa felicidad? Mi respuesta, que no es otra que la sugerida por mi propio criterio fundamentado sobre mi particular experiencia, es esta;
“Sé dócil a la Dinámica Creadora sobre ti, no te opongas a Ella, aprende de los vaivenes de la vida y actúa en tu mundo buscando la solidaridad, el respeto, la comprensión de quien es tolerante con lo diferente, así construirás. Mantén la Presencia viva en ti, y todo lo demás vendrá por sí mismo”.
¿Cómo hacerlo?. Cada persona en el marco de cada ruta elegida, personalmente en el marco de la T. Sufi, corazón del Islam, por la práctica de la ´Ibadat. Pero siempre, y para todos, tal como indica el Corán:
“Ciertamente, la única religión verdadera ante Dios es la sumisión del ser humano ante Él”. Corán 3:19 “Pues quien busque una religión que no sea la sumisión a Dios, no le será aceptada”. Corán 3:85
Claro que, este no es más que mi criterio, que no necesariamente ha de ser válido para todas las personas. Pero ¿es posible acercarse a La Divinidad sin aceptarla?. Sufismo es tan sólo una posibilidad más que, personalmente, me ha sido de suma utilidad. Así pues, sin pretensión de aleccionar, comparto pero no induzco, pues; “Existen muchas vías de ascenso hacia Dios”. 70:3.

Hoy día, y sin que tengamos muy claros los “porqués”, algunos personajes, o sectores del Islam (a mi parecer demasiados), han hecho de la promulgación original un horror desmedido. Algunos de los “antiguos” musulmanes porque, afianzados en la certeza de su tradición, nada se cuestionan, así pues suponen que nadie pueda enseñarles nada. Algunos de los “nuevos” porque, en su necesidad de identificarse y de ser reconocidos, se hacen más “musulmanes” que el Profeta. Así amenazan, agreden, asustan y repelen, en ausencia de toda cortesía, de respeto hacia otras formas de entendimiento, y de consideración hacia la libertad de conciencia, tanto a musulmanes como a quienes atraídos por la lectura de la Tradición desean acercarse al Islam.

Las religiones se han usado, y con toda evidencia algunos las siguen usando, como arma arrojadiza en manos de mentes obtusas o enfermas. Pero ninguna religión puede ser objeto de agresión, ¡jamás!, excepto para quienes ya de por sí son agresivos, ni objeto de presunción, excepto para quienes ya son presuntuosos, ni objeto de escándalo, excepto para los aficionados al escándalo.
La deducción natural, de estos hechos, es que las patologías comportamentales encuentran fácil justificación en el elemento religioso para satisfacer a través de él, y revestidos de ultra-ortodoxia y “conocimientos”, su propia anormalidad.

La religión es una cuestión de amor, de prudencia, de saberse pequeño, de respeto y apertura de mente, más que de saberes (sin que renunciemos a su validez), pues los saberes vienen de los hombres, y el amor de Dios en el alma humana es un don de la Divina Providencia. Algo sobre lo que nadie puede juzgar, ni cuantificar, ni poner barreras, formas, ni condicionamientos.

Tras este preámbulo de advertencia contra la beligerancia, y de llamada a la concordia, el respeto, y las buenas maneras, intentaremos responder a las preguntas que, desde diversos lugares, se nos hacen. Esperamos dar cumplida respuesta, pero de no ser así nos mantendremos dispuestos a nuevas aclaraciones.
Decimos que “intentaremos responder a las preguntas”, ya que nunca inducimos, ni vigilamos, ni inquirimos, ni demandamos, ni damos respuestas a preguntas que no se nos han formulado. De aquí que, quien venga a nosotros, se llevará lo que haya sembrado, no más. Cada pregunta genera una respuesta, y por lo tanto cada respuesta va dirigida, tan sólo, a quien pregunta, y extrapolarlo a otras personas, a otras circunstancias, a otro momento, no deja de ser un disparate. Así, cada cual recoge lo que siembra y no recibe sino lo que ya alberga en su corazón en ese momento.

Nadie está autorizado a desvelar a nadie aquello para lo que, a sí mismo, no se ha preparado para entender. Pregunta y respuesta son dos aspectos diferenciados de “Una misma Realidad”, por lo tanto no está por encima quien responde, ni por debajo el que pregunta, ambos son interactivos y deudores entre sí. Una respuesta para hoy, puede que no sea la adecuada para mañana.

Si alguien no tiene más en su corazón, no puede formular la pregunta adecuada que le reporte más de lo que tiene, no podrá preguntar más ni mejor fuera de su momento o de su capacidad, sino que tan sólo preguntará por aquello que alberga. Cada cual tiene su tiempo y su medida, que han de ser respetados. No nos incumbe a nosotros mover, ni dirigir, ni seducir, ni dar más de lo que puede ser “digerido”, sino tan sólo responder a cuanto se nos haya dado responder, ya que ni aún sobre la respuesta tenemos el señorío.
Así es cómo, la respuesta adecuada, tiene una dosis de erudición, pero sobre todo de corazón, por esto es que tan sólo damos respuestas que están sugeridas en la intimidad de nuestro espíritu, alumbrado, eso sí, por cuanto se nos ha dado para aprender, no más. Es de la interacción entre estas respuestas, efecto de aquellas preguntas, cómo todos aprendemos, y no de la simple erudición, si Dios quiere.

Será, pues, de lo que haya en el corazón de cada cual de donde saldrá la interpretación de cuanto decimos, y no tanto de cómo lo decimos o qué decimos. Quien tenga el corazón ignorante no verá sino ignorancia, es decir; comprenderá a su medida o no comprenderá nada. Quien tenga el corazón violento no verá sino motivos de agresión, quien tenga un corazón crítico, adicto al escándalo, no verá sino razones de crítica y escándalo, y quien tenga un corazón tendente a la sabiduría verá, aún entre nuestros probables errores, algo que le será de provecho, y en esto centrará su atención.

Como se verá cada vez utilizo menos expresiones en árabe, reservo el árabe para la oración comunitaria, y aún esto por pura cortesía, que no por convicción dogmática. “Un árabe no es mejor que otro hombre”, y “Hablar a cada pueblo en su propia lengua”, decía Muhammad*, por lo tanto la lengua árabe no es mejor que otra lengua, es la lengua del Corán, y en esto merece todos mis respetos, como lo merecen todas las lenguas del mundo, con o sin revelación.
No estoy de acuerdo con quienes promulgan que el árabe es la lengua preferida por La Divinidad. La Divinidad no tiene preferencias, las aversiones y las preferencias pertenecen al ego del ser humano, no al poder Creador.
Creo que en todas las religiones hay un tanto de verdad y un tanto de fraude, y en esta convicción no me siento inclinado a memorizar todas las lenguas de la Revelación, mi idioma castellano es lo suficientemente noble y rico en matices como para que pueda contener todo cuanto haya de serme transmitido.

Alguien me pide que le enseñe a apagar su sed de Dios. Lamentablemente, o mejor sin lamentaciones, yo no enseño nada, en las vías del espíritu esto no es posible, lo que debería de ser enseñado ya lo fue, yo tan sólo respondo a lo que se me pregunta, ¡cuando puedo!. Mi experiencia espiritual es mía tan sólo, y probablemente no sea válida para otras personas, aunque sí pueda compartir algunos aspectos de ellas. Si esto es útil para alguien, y lo considera enseñanza, daremos gracias por ello. Suelo recomendar a quienes me escriben que, epistolarmente, no podemos afrontar con facilidad determinados temas, por ello sugiero el encuentro personal.
Pero la sed de Dios sólo Dios puede apagarla, y para que esto suceda ya hay senderos trazados que, cada cual, debe de hallar en conciencia, pues ya dije antes que en Corán 70:3 se nos enseña; “Existen muchas vías de ascenso a Dios”. ¡Pobres aquellos que piensan que su percepción es la única válida!, aunque esté afirmada por barbudos eruditos de grave continente.


La liturgia en la práctica religiosa tiene una clara función de utilidad pedagógica es, por lo tanto, necesaria. Pero no debemos de olvidar que todo cuanto es forma no puede contener a Lo que no tiene forma. Sobre esto ya escribí abundantemente, no será, pues, necesario que me repita. Remito a los textos escritos.
Hay personas que me comentan sobre su dificultad de entendimiento con los parientes. En ocasiones esta dificultad proviene más de la forma en el lenguaje que de lo esencial sobre sus contenidos. Personalmente creo que una adaptación adecuada a nuestra cultura rompe muchas barreras que no debieran de haberse levantado, esta es una de las razones por las que últimamente utilizo menos los arabismos. Pero también puede suceder que pretendamos dar algo a alguien que no tiene capacidad para asimilarlo. Dije más arriba que cada persona tiene su medida y su tiempo que hemos de respetar. En el caso de lo islámico con más razones, debido a la tremenda problemática que se ha generado, en el pasado y en el presente, por todo cuanto ya sabemos y hemos comentado.

Todos los buscadores de Lo Esencial hemos pasado por etapas de dudas, de confusión, de alternancias…, pero ¿de qué otra forma se establece el movimiento?. Hoy se dice de la madre Teresa de Calcuta, cuya acción de servicio a la humanidad más desvalida está fuera de toda duda, que también vivió momentos de crisis en su fe, lo cual da más valor a su labor y nos ilustra sobre la evolución del espíritu. No fue la única, más bien parece ser la tónica general. Sobre estas cuestiones también escribí anteriormente. Es conveniente, por lo tanto, que antes de preguntarme se lea con atención cuanto ya está escrito.
Todas las opciones religiosas, ortodoxas o no, nacieron con un espíritu que, en el decurso de los tiempos, se fue deformando. La misma T. Sufi perdió, en la mayoría de las Cofradías, su sencillez original. Ya en el siglo nueve dijo uno de los grandes espíritus; “Antes la T. Sufi era una realidad sin nombre, ahora es un nombre sin realidad”.

Se me pregunta por las respuestas del mundo científico. La ciencia responde a lo que puede cuando puede, respuestas que, por otra parte, se hayan en constante revisión, lo que hoy sirve mañana será desechado. A lo que la ciencia no podrá dar respuesta cumplida, ni ahora ni nunca es, por su propia naturaleza, a Aquello que la trasciende. Todo cuanto existe es el efecto de la Gran Causa, y esta Causa se halla fuera del alcance de Su efecto. La Causa es intuida, y a según qué niveles “conocida”, pero no puede ser descrita.

Se me pregunta por los errores durante el desarrollo del propio Sendero. Pero… ¿qué es o qué no es error?, esto ha de ser tratado personalmente en cada caso. Cuanto llamamos errores forman parte de un proceso, al igual que cuanto nos parece acertado. Pobres de quienes supongan que error y acierto van en consonancia con sus expectativas. Cuanto nos parece “bueno”, así como cuanto nos parece “malo”, no son más que percepciones subjetivas durante el despertar hacia otro estado de la Conciencia, en el que todo es transitorio, y por lo tanto relativo a…
Entendido esto el Sufi no renuncia al mundo por temor a errar, vive en el mundo, pero no “con” el mundo ni “para” el mundo. El mundo no es sino la escuela necesaria para el ego que ha de ser, educado primero y despertado después. La mirada del Sufi ha de ser otra, capaz de “perforar” el Dunia, y para establecer esta mirada observa, analiza y aprende.

Se me pregunta por otras alternativas de desarrollo. Ya dije que según el Corán enseña, así como el sentido común, hay tantos caminos como personas, aunque frecuentemente las personas supongan que las alternativas más exóticas, porten un mayor contenido. No es así necesariamente, con frecuencia en la sencillez se guarda una gran Sabiduría, es cuestión de buscar más allá de lo aparente, del “polvo” acumulado sobre las Tradiciones, y de los eruditos que cierran las puertas del entendimiento de lo simple.
Sobre el extravío diré que en La Divinidad, nada se pierde, sino que en todo caso se transforma, siempre habrá otra oportunidad para quien sinceramente busca, ya que cada “parcela del Creador” ha de cumplimentar, antes o después, con aquello para lo que fue creado.
Dice el Corán en 3:7; “Hay mensajes que son claros y otros que son alegóricos”. Así pues, cuando se dice que Dios conduce y extravía a quien quiere no puede ser entendido como que La Divinidad actúa caprichosamente, sino en el sentido de que Dios conduce a cada cual, si es que sinceramente lo quiere, o según la persona lo permite en el uso de su libre albedrío.
Toda existencia es querida por la Acción Creadora, esto es obvio, luego no puede ser, de ninguna manera, que Dios pueda crear con el propósito de perder. Toda creación es ilusoria, es Dunia, y como tal debe de cumplir con el propósito para el cual fue creada, --en el ser humano aprender para ser feliz- lo que no se podría dar si no existiese el libre albedrío. Nada es creado para la extinción, excepto la forma modificable, pero no La Esencia que contiene la forma.

Las ortodoxias, cuando no han sido manipuladas, guardan una enseñanza que ha de ser desvelada, así pues no deben de ser modificadas, sino ejercidas hasta haber alcanzado el fruto que ocultan.
Así pues la práctica de la ´Ibadat, como ruta del Islam, no puede ser modificada, ni dejada de lado, sino ejercida hasta que opere en la conciencia todo aquello para lo cual nos fue dada. No obstante, y también para la ´Ibadat, su práctica no puede suponer riesgo para nuestras relaciones familiares o laborales, sino que ha de ser adaptada con prudencia a nuestras circunstancias personales en nuestro presente.
Alguien me pregunta por la dificultad de la práctica del “dzikr”. Como ya sabéis dzikr no es otra cosa que recuerdo. Así, cualquier cosa, situación, o estado que te sitúe ante La Divinidad ya ejerció el papel de recordatorio. El dzikr en árabe es para los árabes, Rumi, por ejemplo, lo enseñaba a sus discípulos en su lengua nativa, el persa.

Es mi criterio que lo que está establecido como ejercicio de recuerdo debe de recordar, no dificultar. Ya dije que la lengua árabe es estupenda para los árabes, nosotros hablamos castellano, y mis recuerdos, nuestros recuerdos, son más asequibles en nuestra propia lengua. Pero esto es tan simple de entender que no necesita de más aclaraciones. Una flor, una puesta de sol, el firmamento, etc., ¿no son formas de dzikr?.
Que El Misericordioso nos haga dóciles a Su Presencia e ilumine los corazones de las gentes, quizás así seamos más capaces de convivir en el respeto y la tolerancia, tan necesarios en el logro de la felicidad
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