Tarika Shadilía de Murcia (Valle Ricote)
                                                                                                                     
EN PRESENCIA DEL MÁS COMPASIVO, EL MISERICORDIOSO

Que Dios bendiga al bienamado Muhammad y le otorgue Su paz. Y que bendiga a todos los musulmanes, para que aprendamos a convivir según su magisterio en el respeto, la cortesía y la tolerancia entre todos cuantos somos semejantes, pues nos enseña el Hadit: “Un musulmán es hermano de otro musulmán”.
Que Dios bendiga también a todos los Profetas en el respeto a todas las formas religiosas, ya que: “Cada época ha tenido su revelación” Corán 13:38.
Que Dios bendiga a todas las personas según las diferencias con las que nos ha creado, pues es Él quien establece lo diferente y lo semejante según Su designio:

“Si hubiéramos querido, habríamos impuesto Nuestra Guía a cada individuo, pero no lo Hemos querido así…” Corán 32:13
Y también nos dice el Corán en 5:48.- “A cada uno de vosotros le Hemos asignado una ley y un modo de vida distintos”. Y también nos enseña que: “No cabe coacción en asuntos de fe”. Corán 2:256
Que Dios nos bendiga a todos, para que entendamos esto dicho, y lo llevemos a la práctica, quizás así pudiéramos convivir con cuantos son diferentes a nosotros, al considerar que las diferencias, por ser enriquecedoras, son designio de la Sabiduría Creadora, pues: “Existen muchas vías de ascenso hacia Dios”. Corán 70:3

Que Dios nos bendiga para que hagamos uso del respeto, de la cortesía, de la tolerancia, y aún de la hospitalidad, pues estos son los elementos que se nos dieron para hallar la paz y el conocimiento, igualmente entre quienes son semejantes a nosotros como entre quienes no lo son, pues se nos enseña:
Corán en 9:6.- “Si un no musulmán busca tu protección, concédesela, para que tenga ocasión de escuchar la palabra de Dios, y luego hazle llegar a donde esté seguro”.
Que Dios nos bendiga para que no nos elevemos como jueces sobre los demás hombres, para que no queramos imponerles nuestros pensamientos, ni nuestra fe, ni nuestras costumbres, pues sólo Dios conoce lo que guarda el corazón humano y Él sólo es el retribuidor: “Di a los que han llegado a creer que deben disculpar a los que no creen en la llegada de los días de Dios, pues sólo a Él incumbe retribuir a la gente según se merece” Corán 45:14


Que Dios nos bendiga para que mantengamos el corazón cerrado a la crítica, a la burla, a la difamación, al insulto, a la conjetura, pues el corazón humano es patrimonio del Altísimo, y sólo Él es el que juzga y retribuye según Su Sabiduría. Las malas palabras se asemejan al agua derramada de un vaso, que una vez derramada no es posible recogerla toda. De manera semejante, una vez vertida la difamación no es posible restaurar por completo la buena imagen perdida.
Por esto se nos enseña: “Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os burléis unos de otros; puede que esos (de quienes os burláis) sean mejores… Y no os difaméis unos a otros, ni os insultéis con motes ofensivos, mala es toda imputación de iniquidad después de haber alcanzado la fe…” Corán en 49:11
 
Noviembre 2007
Y también nos dice: “¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Evitad la mayoría de conjeturas sobre otra gente…, y no os espiéis los unos a los otros, ni murmuréis unos de otros” Corán 49:12
Y también: “Hay de todo aquel que difama, que critica” Corán 104:1
Que Dios nos bendiga para que mantengamos presente, en la práctica, que ninguna persona tiene por qué ser como nosotros consideremos que es mejor, pues nuestra percepción está mediatizada por nuestro entendimiento y, este, es relativo y, con frecuencia, precipitado.
Así nos enseña el Corán en 21:37 “El ser humano está hecho de precipitación”.

Que Dios nos bendiga, para que aprendamos a aceptar con humildad y confianza que no somos perfectos, ni sabemos lo que esto significa, pues sólo La Divinidad, incognoscible, es perfecta en Sí Misma.
Por esta razón nos enseña el Hadit: “Si fuerais perfectos Al Lah destruiría esta humanidad, y crearía otra con imperfecciones, para que cometiendo errores volvieran el rostro hacia Él pidiendo perdón y Él los perdonara”.
De no ser así, ¿qué sería de Su Misericordia cuando Él Mismo la prefirió sobre Sus demás atributos?: “Dios se ha prescrito a Sí mismo la ley de la Misericordia” Corán 6:12 y 54
Que Dios nos bendiga para que aprendamos a aceptar con humildad y sabiduría todo cuanto nos llega desde Su acción creadora sobre nosotros, lo que nos gusta y lo que no nos gusta, pues todo procede de Su Misericordia y enseñanza.
Que no sea necesario aplicarnos la advertencia: “El ser humano jamás se cansa de pedir lo que le gusta, y si le llega lo que no le gusta pierde la esperanza, y cae en la desesperación” Corán 41:49
Que Dios nos bendiga para que sepamos caminar por el mundo compartiendo los bienes de la tierra. Ya que el rey y el mendigo nacen y mueren de la misma forma, ninguno de nosotros es dueño de nada, sólo Al Lah puede disponer. Así pues no levantes la cabeza con arrogancia, no digas ¡yo sé
! o ¡yo tengo!: “No camines por la tierra con arrogante presunción, pues, ¡ciertamente, nunca podremos hender la tierra, ni crecer tan alto como las montañas!” Corán 17:37
Que Dios nos bendiga para que seamos capaces de alcanzar Su propósito creador en cuanto a la convivencia entre pueblos y culturas, sin hacer de la tierra un campo de continuas guerras y desencuentros. Las diferencias son una decisión creadora, y no un motivo para la agresión, sino para el mutuo aprendizaje y encuentro en la diversidad.
La tierra nos da sus frutos al ser regada con agua, y no con sangre, pues: “Dios es quien ha hecho de la tierra un lugar de descanso para vosotros” Corán 40:64

Y también nos dice: ¿Quién ha de prohibir la belleza que Dios ha creado para sus criaturas, y las cosas buenas de que os ha proveído? Corán 7:32 “Comed y bebed con libertad, pero no derrochéis” Corán 7:31
Que Dios nos bendiga para hacer de cada uno de nosotros, seamos quienes seamos, un instrumento de Su Paz, pues en Él todos somos Uno, todos provenimos de Un mismo Origen y todos tendemos hacia un mismo Fin. ¿Por qué no habríamos de encontrarnos en el “Teatro de Sombras” que forman los intermedios?.
No se nos dio La Revelación para hacernos infelices, o beligerantes enemigos unos de otros, sino como consejo y guía, en el más profundo respeto por cada medida y por cada tiempo: “No Hemos hecho descender este Corán sobre ti para hacerte infeliz, sino como exhortación” Corán 20:1
Las beligerancias, la falta de cortesía, la falta de respeto y de tolerancia ante lo diferente, son el signo evidente de la más profunda ignorancia, sin que importe cuantos sean los conocimientos académicos que puedan poseerse. El ignorante, así concebido, ha sido atrapado por el Dunia, por el ámbito de lo ilusorio a través de su vanidad, y sus “conocimientos” de libro, que no de espíritu, pueden ser su propio velo.
La Sabiduría es un campo inabarcable, pero antes de senderear por él habremos de haber aprendido, ¡previamente!, a conducir con habilidad “el carro del viajero tirado por dos caballos”. Un caballo se llama Dunia, lo ilusorio pero necesario, otro se llama Ájera, la Realidad Esencial a descubrir tras la ilusión, y el “auriga” ha de aprender a mantener, con fuerza y decisión, las riendas del equilibrio entre ambos caballos, de lo contrario su carro no marchará por el sendero adecuado.
Poco a poco el “auriga” irá percibiendo que ambos caballos son Una Sola Realidad percibida de diferente forma, como el carro, el sendero y él mismo. Así el Dunia mantendrá su estado, pero perderá su fuerza de seducción sobre la persona.
Todo esto, y más, será posible en nosotros si aceptamos la enseñanza transmitida por la Revelación, a través de todos los profetas, en todos los tiempos. Una misma enseñanza en diferente idioma y forma, pero Una Misma Enseñanza venida de Una Misma Fuente.
El corazón humano es el receptáculo del Altísimo, y por ello también hemos de escuchar al corazón rectamente formado pues, en su intimidad y en sus diferencias, también se nos muestra La Presencia: “No me abarcan los cielos ni la tierra, pero sí el corazón humano”.
Así es cómo, haciéndonos dóciles a las sugerencias del Creador en sus múltiples formas, nuestra función soberana será aquella para la que hayamos sido llamados a la existencia, pues: “Dios dota a aquellos que se benefician de Su Guía de una consciencia cada vez mas profunda del Recto Camino”. Corán 19:76

Que El más Misericordioso, nos bendiga a todos y nos permita comprender.

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